Mal de muchos, consuelo de tontos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Dicen que si eres capaz de andar y recorrer gran parte de tu camino, llegarás a un punto en el que para seguir tendrás que arriesgarte. Al frente tuyo encontrarás un abismo inmenso y tu único modo para sortearlo será confiar en las delicadas cuerdas de un puente que te obligará a caminar tambaleante y asustada.
¿Qué hacer cuando llegues a aquél punto? ¿Dejar de avanzar o arriesgarse? Es una decisión difícil, pero teniendo en cuenta que el tiempo corre y no espera, yo a veces temo haber escogido lo primero.


▪ Y si fuera más fácil... que aburrida sería la vida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario